Hoy vemos a repasar la historia de unos de los mejores y más incomprendidos grupos de música que ha dado esta hermosa, jaspeada y refulgente metrópoli que llamamos Villena, el Dúo Pipicaca de Heavy Metal Artesanal. La idea se gesta, en medio de brillantes conversaciones llevadas a cabo entre los más eminentes eruditos de la Nación, en el mayor centro cultural que hayan visto los tiempos: el Bar Cienfuegos. Se acuerda que uno de ellos se encargaría de tocar la guitarra con la boca y el otro de tocar la botella de anís eléctrica, así como de contratar varios figurantes: Un abuelo con garrote asintiendo, una señora alumbrándose la cara desde abajo con una linterna y un tío con sonrisa inquietante, pero cuando se ponen en contacto con el personal del Ayuntamiento, éste da las más peregrinas excusas: "yo soy de educación y esto es cosa de cultura, déjame en paz", "díselo al Conca, que es colega tuyo" o "arggetyfhgf be boi ag goloseo, abgone", con lo que este mal amigo frustró la carrera musical del dúo. Antes de su primera separación tuvo lugar su único concierto, un éxito de crítica y público (dos personas, pero aguantaron hasta el final) que no dejó a nadie indiferente. Según el Varón von Birra, guitarrista bucal de la banda: "la mitad del público se rió de nosotros, sin embargo a la otra mitad le estamos agradecidos, aunque tenemos sospechas de que nos escuchaba con esa cara tan seria y pegaba esos gritos porque la acabábamos de despertar de la siesta". En él tocaron sus grandes éxitos Mamá no me quiere follar y Por la rambla bajaba un gargajo (tira pabajo), además de innovaciones instrumentales que ahora se recuerdan como hitos de la historia de la música, por ejemplo, aporrear durante varios minutos una guitarra española de verdad sin conseguir que salga un solo sonido coherente, que ya es difícil.
Tras el fin del grupo musical, el dúo se dedica a las artes escénicas con el nombre de "Artista Y Pajarel", porque uno es un "artista" y el otro un pájaro de cuidao, y se especializan en Antro-Teatro, que es como Café-Teatro deconstruído, es decir, del revés, montar un chou en un bar, pero pagando ellos o dejando "la cuenta de la escalopendra". En sus geniales espectáculos de humor físico "Homenaje a John Wayne, John Ford y Bud Spencer", "La marsopa que topa" o "Hostia, Paco, perdona por el collejón, es que te había confundío con tu hermano", dan buena cuenta de su genialidad y desparpajo.
Ahí tenemos a Artista y Pajarel haciendo cucutrás.
Sus proyectos musicales incluyen retomar la senda del rock con THE COO COO THRASHERS, que utiliza sabiamente un doble sentido en la lengua de Shakespeare (puede significar tanto "los que hacen cucu trás" como "los trilladores de genitales femeninos"), y también abrir nuevos caminos en el flamenco con "El Sobrasá y sus Morcones Palmeros" (por su afición al embutido). Sin menoscabo de las inquietudes políticas de la Acedemia del Óscar de Charol, que aspira a dominar el mundo a través de truenerías mentales trocadas en verbo. Esperemos que esta pareja no nos deje en la estacada, y que no nos enteremos nunca de a qué se debe el nombre de Pipicaca, ya que no tiene pinta de ser muy agradable.



Maravilloso artículo, propio de la GOLDEAN AGE de esta página, más que de la actual y decadente.
Olé!!!!
Comentario by Picolo — 28 octubre 2009 @ 5:48 pm
¡Rechace imitaciones!. Si no son Cucutrás, no son los auténticos: http://cort.as/91Z
Comentario by jaconca — 28 octubre 2009 @ 6:02 pm
llegará el día en que el mundo reconozca tan bizarro derroche de creatividad y el CienFuegos acabe siendo, como the tavern club, el gran referente cultural y artístico de la ciudad,… mientras tanto, seguiremos disfrutándolos en su exílio del Dreams,…
P.D. A ver si nos organizamos para lo de Hallowen,…
Comentario by laletrao — 29 octubre 2009 @ 9:36 am
Yo voy a buscar esta tarde material para lo que me dijo usted en el último SMS, letra O. Y por si acaso para lo otro, que no me fío de nadie
Comentario by El primo del Chino — 29 octubre 2009 @ 10:15 am