Si no puedes deslumbrar con tu sabiduría, desconcierta con tus gilipolleces...

19 octubre 2010

PSICOPEDAGOGÍA PEPEINVONBÍRRICA.

Filed under: Inclasificable — @ 11:48 am

El Varón Von Birra nos vuelve a deleitar con sus enciclopédicos conocimientos sobre mamporros, señora y tontunas, esta vez aplicadas a aquel complejo y conflictivo campo como es la cada vez más horrorosa educación que reciben nuestros infantes e infantas (de limón o de naranja). Aquí os lo dejo.

Sabido es que los tiempos adelantan que es una barbaridad, pero que la ignorancia permanece, rocosa, en su mismo sitio. Es por ello que un grupo de musculosos intelectuales de esta tierra ha dado en desarrollar un nuevo método pedagógico con el que van a paliar los desastres de la eso. Se llama: o estudias o le pego a tu padre.

Como dice el propio título, se trata de estimular al niño a que estudie con educadas increpaciones como:
Eres un mastuerzo.
Viendo al hijo, suspendo al padre
Y, sobre todo:
No me gusta tu careto, tu padre ese día no tenía ganas. O:-mi favorito- ¿eres así de tonto o es que te entrenas?

Y lindezas de ese estilo y tono, que, como todos sabemos, lograrán que nuestros tiernos infantes se arrojen a los libros y apuntes como borracho sobre una cerveza suelta.
Pero claro, igual que sabemos que un insulto a tiempo obra milagros, que una puntual increpación puede sacar de nuestros vástagos un magnifico rendimiento académico, hemos percibido que un no pequeño grupo de estudiantes permanece irreductible en su lacerante vagancia. De modo que con estos titánicos perezosos, hemos de cambiar la estrategia, modular nuestras amenazas, afinarlas, hasta tocar lo más sensible de su abotargada alma.
Así, si vemos que un rapaz no trae los deberes hechos de casa, cuando ya hayamos agotado todo el arsenal de burradas, amenazas y despropósitos, pasaremos al plan B:
Lo tomaremos de las solapas, lo levantaremos en el aire y le miraremos al entrecejo al tiempo que le decimos con británica educación:
-O me traes mañana los deberes o emplazo a tu progenitor, a las cinco, en los pinos.
La amenaza no es aire caliente, es real. Si el niño al día convenido no trae consigo los deberes encomendados, citaremos a su padre a las cinco, en los pinos, con la estimulante idea de darle una somanta palos que no olvidará mientras viva.
Por no aplicarse a la tarea de educar a su churrumbel en los valores de nuestra modélica sociedad. Así, entre el tutor y un par de fornidos licenciados en el arte de dar hostias, reconduciremos al padre, para que a su vez, reconduzca al rebelde niño.

Pero, no obstante, si vemos que el mozalbete hace mofa , befa y escarnio de nuestra amable advertencia, que no le afecta en extremo el palizón que demos a su padre, le rogaremos ipso facto que o se reconduce o procederemos a seducir a su santa madre y , consiguientemente, a destrozar su estable núcleo familiar.
Comoquiera que no ha nacido Nilo tan malo que disfrute con la penosa visión de un padre zarandeado, y con la mas que penosa vista de una madre mortificada con besos y abrazos ajenos, el niño se esforzara por alejar de si tamaña ofensa, de modo que en un pis, pas haremos que el noble bruto abandone la abulia con que ha sido concebido para plegarse sobre los libros como si en ellos le fuera la vida, a fin de librar su padre de una brutal paliza y a su madre del verdadero significado del amor sensual.

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