Pues sí, la semana pasada nos dejó el mánager y músico británico Malcolm McLaren. McLaren tenía un objetivo vital que era tocar los huevos al personal y hacer el gilipichis para despertar las conciencias dormidas (y ganar pasta), por lo que se encuentra en su salsa en el ambiente punk de Nueva York, convirtiéndose en manager de los New York Dolls. Pero su jugada maestra es juntar a cuatro pelanas cabreados con el mundo y convertirlos en los míticos Sex Pistols, salpicados de escándalos, algunos geniales (firma del contato al lado del palacio de buckinham, concierto en el Támesis riéndose de la reina, repartiendo tarta a los hijos de los huelguistas por navidad) otros no (muchas del volao de Sid Vicious). Bueno, si queréis leer algo de calidad, pasaos por aquí. Esto es una excusa para poner a Sid Vicious destrozando My Way, con todo el estilo del mundo.